Aplicar los Paseos Mágicos en educación ambiental

Si me sigues desde hace un tiempo, y si no te lo cuento ahora, sabrás que el primer “Paseo Mágico” surgió de mi propia experiencia en los jardines de Aranjuez, concretamente en el Jardín del Príncipe. Uno de mis paseos habituales se hizo especial, porque conecté con mi voz interior, la cual me sugirió que plasmara esa experiencia porque es “buen alimento”. Pasado un tiempo, llegó a convertirse en mi primer libro.

A partir de ese momento, empecé a llamar así, Paseos Mágicos, a las experiencias que continué ofreciendo al aire libre, para grupos de personas, con el fin de facilitar en los participantes la conexión consigo mismos y con la naturaleza.

Con el tiempo y con la práctica, fui adquiriendo herramientas para guiar estas experiencias, y mejorarlas, aprendiendo tanto de los participantes como de los propios jardines y árboles con los cuales interaccionábamos. También dejándome guiar por mi intuición y aprendiendo a confiar en mí misma y en lo que estaba haciendo.

Actualmente, me doy cuenta de que lo que ha ido tomando forma es una herramienta metodológica, que tiene unas bases y principios, así como una manera de aplicación que puede adaptarse para utilizarla con diferentes fines. Por el momento, está demostrando ser un recurso muy valioso para el crecimiento personal y el autoconocimiento, el bienestar y la salud, el disfrute de la naturaleza y para la educación ambiental.

En la publicación de hoy, voy a centrarme en un ejemplo de aplicación de esta metodología en este ámbito educativo y de sensibilización ambiental, concretamente en la fase de diseño de la actividad.

Paseos Mágicos para sensibilizar sobre el reciclaje

Una de las problemáticas a las que nos enfrentamos como humanidad es la generación desmesurada de residuos resultantes de nuestras actividades humanas (industria, construcción, servicios) y forma de vida. En los últimos años, parece que se ha ido tomando más consciencia del problema, en concreto acerca de los residuos de plástico, pero las cifras son abrumadoras. Según datos de Greenpeace, cada año se producen 500 mil millones de botellas de plástico. Y en España, el 50% de los envases acaba en vertederos.

Se han tomado algunas medidas, como la reducción de bolsas de plástico en los centros comerciales y se ha hecho más visible el impacto de los residuos de plástico, especialmente en el mar, pero aún queda mucho por hacer.

Cuando se me planteó la posibilidad de participar en un proyecto para fomentar el reciclado de envases, inmediatamente pensé en aplicar la metodología de Paseos Mágicos.

El reciclaje, es una opción muy valiosa y fundamental para reducir la generación de residuos, transformarlos en otros productos, ahorrando el agua y la energía que supone extraer las materias primas, reduciendo emisiones de CO2 a la atmósfera. Reciclar tiene muchas ventajas. Pero nos cuesta. Supone cierto esfuerzo hacerlo en casa, se necesita espacio, organización, conocer los materiales…Parte de la responsabilidad recae sobre los ciudadanos y por ello se dedican recursos a campañas de sensibilización para que reciclemos más.

Además del esfuerzo que supone, opino que la falta de implicación a la hora de reciclar se deriva del sentimiento de desconexión y de la desafección de las personas con la naturaleza y el entorno natural en que vivimos. Creo que no somos realmente conscientes de lo que supone que nuestra basura termine en el campo o en el mar porque, de alguna forma, no terminamos de sentirlo como “nuestra casa” y porque no llegamos a empatizar con el resto de seres vivos, lo cual nos permitiría comprender el perjuicio que les causamos.

Un valor principal de la metodología de Paseos Mágicos, es que facilita una experiencia de conexión profunda con el entorno natural. La actitud que se promueve en los participantes, y los ejercicios que se proponen, tienen el fin de invitar a mirar la naturaleza y los seres vivos, con nuevos ojos. Esto provoca un cambio de percepción respecto a la naturaleza y un mayor vínculo emocional con ella. Y desde ahí puede surgir la motivación por cuidarla.

 

Elementos fundamentales en el diseño del Paseo Mágico “Recicla dando Vida al Encinar”

 Cuando aplico la metodología de Paseos Mágicos, en la fase del diseño de la actividad, comienzo enfocándome en 5 elementos principales:

1.El objetivo de la actividad

¿Qué se persigue con la experiencia?

En este caso, el objetivo general viene determinado por el cliente (Ecoembes) y es el de fomentar el reciclado de envases. Además, hacerlo de forma correcta, para evitar los errores más comunes y aclarar dudas. Para motivar al reciclaje, se plantea el objetivo de implicar emocionalmente a los participantes con el lugar. También aumentar la consciencia sobre los impactos de no reciclar en el entorno cercano. Dependiendo del objetivo, las actividades o prácticas que se proponen en los Paseos Mágicos pueden variar. En este caso, debía formar parte del paseo la temática específica del reciclaje.

2. La elección del lugar.

Uno de los elementos importantes en la metodología, es la elección del lugar. En este caso se eligió una zona a las afueras de Aranjuez, en la cual se conserva una población de encinas, que sufren la presión del desarrollo urbano y de la contaminación por residuos. La belleza de las encinas se ve acompañada de restos de basura, muchos de ellos, envases plásticos. El lugar es un ejemplo cercano de lo que ocurre cuando no reciclamos.

3. Conectar con el lugar

Para diseñar un Paseo Mágico, es importante ir a conocer el lugar, caminarlo, sentirlo, hasta conectar con él. Desde esta experiencia de conexión, surge de forma natural la inspiración para elegir las actividades más adecuadas, los lugares significativos y se identifican los recursos que pueden apoyar el objetivo de la actividad. En este caso, las encinas se convierten en protagonistas. Su belleza es una invitación a conectar con el lugar.

4. Itinerario

En el diseño de la actividad, en este caso, fue necesaria la elección de un itinerario. Cuando el objetivo está más centrado en fluir con la propia experiencia de conexión, no es tan necesario. Se determina un punto de partida y el desarrollo del Paseo Mágico sucede de forma más libre, en función de las elecciones y necesidades de los participantes en el momento. En este caso, el objetivo y naturaleza de la actividad, requería un diseño más estructurado del itinerario, que se trazó en función de las características y recursos del lugar, así como de las actividades a realizar en lugares determinados. Finalmente se eligieron cuatro puntos en el itinerario, con 4 actividades diferentes.

5. Elección de actividades

En este caso, por indicación del cliente, la temática del reciclaje debía ocupar un espacio principal en la actividad. Por ello, el paseo se inicia, en el punto de partida después de dar la bienvenida a los participantes, con una Charla interactiva y demostrativa bajo la copa de una gran encina, situada en la zona donde se encuentra mayor cantidad de residuos. En este punto hablamos sobre la importancia de reciclar, la separación de residuos, los diferentes contenedores. Resolvemos dudas sobre el reciclaje, y hablamos sobre los errores comunes, mientras realizamos un “Test sobre reciclaje”, con ejemplos reales de residuos y contenedores facilitados por el Ayuntamiento de Aranjuez.

Después de esta actividad, se inicia el paseo propiamente dicho, de camino hacia el encinar. Antes, se ofrecen guantes y bolsas amarillas para facilitar la recogida, totalmente voluntaria, de envases de plástico durante el recorrido.

En el segundo punto, comenzamos con los ejercicios de interacción con las encinas, en este caso para Contemplar la Belleza de la Encina (basado en el sentido de la vista y en entrenar la mirada).

En el tercer punto, los ejercicios que se proponen se basan en prescindir del sentido de la vista, mediante un antifaz. Se invita a despertar el resto de los sentidos y a interaccionar de esta manera con las encinas. Además, propongo la Dinámica: «Reciclar con los ojos cerrados», un juego para identificar diferentes tipos de envase y decir en qué contenedor se deberían depositar.

En el cuarto punto, caminamos hasta otra gran encina, donde sorprendo a los participantes con la posibilidad de escuchar el sonido resultante de conectar un dispositivo (Plantsplay) a la encina. En esta última parada, invito a compartir lo sentido en las experiencias, qué han descubierto, qué les ha sorprendido, qué han aprendido. Después de una recapitulación de lo experimentado, nos despedimos y caminamos de nuevo al punto de encuentro.

Puedes ver una muestra de este proyecto en los vídeos siguientes: 

Este vídeo se centra principalmente en la Charla sobre reciclaje que forma parte del paseo. El segundo vídeo se enfoca más en los ejercicios de interacción.

Si quieres saber más sobre la aplicación de la metodología de Paseos Mágicos, escríbeme. Especialmente si te gustaría aplicarla en tus proyectos, con tus clientes y quieres que te oriente o ayude en el diseño e implementación.

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